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El Maestro Abreu, Más Allá de la Música

Hay dos cosas que he echado de menos en la vida: no haber continuado aprendiendo a tocar guitarra y no haber hecho el servicio militar. Pero, ¿a qué viene esto en un homenaje a El Maestro José Antonio Abreu Anselmi, fundador de El Sistema de Orquestas Juveniles Simón Bolívar? Pues creo que tocar guitarra me hubiera enriquecido como individuo por la disciplina y persistencia que requiere, y también me hubiera acercado a Dios a través de la vivencia de un absoluto como la música. Mientras que el servicio militar me hubiera enriquecido como ciudadano miembro del Equipo Venezuela. Estas dos dimensiones me llevan a escribir este ensayo sobre las contribuciones que El Maestro Abreu hizo al mundo, más allá de la música y de las orquestas.

El Maestro Abreu hizo posible que cientos de miles de jóvenes, la mayoría sin alternativas frente a la pobreza, crecieran como individuos aprendiendo a tocar un instrumento musical. También hizo posible para estos muchachos desarrollar el concepto de sociedad, de juego en equipo, al plantearles el reto de tocar esos instrumentos armónicamente con otros seres humanos a través de cientos de orquestas que organizó apoyado en un excelente equipo de profesionales de la música, la gerencia, recursos humanos, motivadores y administración. Un tercer aspecto a celebrar de El Maestro Abreu más allá de la música,  es que para hacer todo esto tuvo que construir una institución, coloquialmente, llamada El Sistema, y que ha perdurado a través de vicisitudes políticas y económicas, salvando escollos y pequeñeces.

Desde el punto de vista del desarrollo personal, el significado de la obra de El Maestro Abreu para los niños y jóvenes que aprendieron a tocar un instrumento musical es inmenso. La mayoría de estos jóvenes vienen de hogares pobres y, como sabemos, lo peor de la pobreza es no tener alternativas. Por eso la casi totalidad de quienes nacen pobres en el mundo mueren pobres. Pero, el aprender a tocar un instrumento pone a quienes han tenido esa oportunidad en una ruta de vida distinta pues eso les rompe el encuadre mental del “no se puede”, y les abre el camino a plantearse nuevas metas, que pueden llegar a ser tan grandes como ser Director Titular de la Sinfónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, o de la Sinfónica de Oslo, Christian Vásquez, ambos alumnos de El Sistema. Además, la práctica incesante para aprender obliga a posponer gratificaciones, no nos permite hacer “lo que nos provoca” sino “lo que tenemos que hacer” para lograr algo superior, y esa disposición a posponer gratificaciones es uno de los principales componentes de la motivación al logro, motivación necesaria para salir del “no se puede” y la pobreza.

La otra dimensión de desarrollo de la personalidad que ofrece El Sistema es la disposición a ser parte de un equipo; en este caso de una orquesta. El aprender a tocar un instrumento desarrolla lo individual, pero tocar en una orquesta nos plantea el reto de jugar en equipo. La orquesta requiere que el virtuosismo o valor individual se acople a un todo mayor compuesto por otros virtuosos, conduciéndolos a todos a contribuir con lograr un sonido compuesto cuyo valor es superior a los individuales. De hecho, como sociólogo, creo que una orquesta es el mejor ejemplo de la sociedad moderna que deberíamos ser: pluralista, interdependiente y democrática. Es más, la orquesta está compuesta por decenas de individuos que tienen que ser particularmente virtuosos, mucho más que los miembros de otros grupos en los que siempre hay alguien que “desafina” y “no pasa nada”. Siendo cada miembro de la orquesta un virtuoso de su oficio, es mayor la tentación a jugar solo porque el virtuosismo los puede hacer verse más autónomos y diferentes que el resto de los mortales. Pero, en la orquesta no cabe el individualismo primitivo sino la convicción de que, al jugar en equipo, el producto final será mayor y mejor que el individual. Otros ejemplos de sociedades “de socios” son una sala de operaciones de un hospital y el juego en equipo de cualquier deporte en el cual cada miembro busque más anotar el tanto “pasándola” al compañero que tenga mejor oportunidad de “anotar” que tratando de lucirse para mostrar que hizo el tanto “solito.”

El problema de Venezuela y de muchos países pobres y conflictivos no es tanto la falta de virtuosos, de personas con conocimientos, sino la falta de equipo. Tratamos de anotar demasiados tantos por la vía del “yo solito” y mire Ud. donde estamos; de lado y lado, plagados de caudillos, líderes carismáticos, de dueños de la verdad, de sordos, egoístas, de dirigentes sectoriales perpetuos, sectores desarticulados; todos montados sobre enormes riquezas, pero abrumados por la pobreza, fracasos, frustraciones, miedos y por la violencia. Necesitamos internalizar en nuestra cultura el sentido de sociedad de socios para superar los daños que nos hace el sentido de que somos individuos que estamos “sobrados”. Las orquestas de El Sistema son el mejor ejemplo a mano de ese equilibrio que debe existir entre los principios que forman las díadas clave de la sociedad: el individuo y el equipo; la libertad y la igualdad; la libertad y orden; la libertad y la solidaridad; orgullo y humildad. Sin el equilibrio entre esos principios opuestos, nos encontramos con grandes fracasos pues, en las sociedades en las cuales predomina la libertad, se exageran las desigualdades y la conflictividad, al punto que se pierde su viabilidad política; y en las sociedades que predomina la igualdad, se empobrecen todos porque, al perder el afán de lograr objetivos individuales, se pierde la viabilidad económica.

El tercer meta mensaje que nos dejó El Maestro Abreu, fue el de la construcción de instituciones. En países históricamente plagados de autoritarismo y clientelismo, como ha sido Venezuela y lo son todos los países pobres del mundo, es muy difícil construir instituciones, y más difícil aún es lograr que sobrevivan a gobiernos de diferentes grupos.  En cuanto a sobrevivencia bajo gobiernos de diversos signos, nadie supera a El Maestro Abreu. El proyecto de El Sistema comenzó en 1974 con el apoyo de Carlos Andrés Pérez y del Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, dirigido por Leopoldo López Gil, y ha pasado la prueba del reconocimiento y confianza de nueve Presidentes: 44 años teniendo que tener la humildad, persistencia e inteligencia emocional para mantenerse a flote en un país en el cual, cuando se cambia un ministro, aún dentro de un mismo gobierno, muchos salientes son descalificados hasta por sus propios compañeros. Otros ejemplos de sobrevivencia política y de constructores de instituciones estelares son, entre otros, el General Rafael Alfonzo Ravard, presidente fundador de la Corporación Venezolana de Guayana, CVG; y luego de PDVSA; el Dr. José González Lander, presidente fundador de la C.A. Metro de Caracas; el Dr. Oscar Machado Zuloaga, presidente fundador de VIASA por consenso gobierno-empresa; y el Dr. Oscar Palacios Herrera, presidente fundador del INCE. Todas estas instituciones, junto con El Sistema de El Maestro Abreu, han sido referentes mundiales.  A estas personalidades extraordinarias, diversos gobiernos les permitieron desarrollar tecnocracias en servicio de todos los venezolanos en virtud de su profesionalismo, honestidad, trasparencia, asertividad, neutralidad política, generosidad, sacrificio, discreción y persistencia. En reconocimiento de estos valores superiores, los gobernantes de turno no cayeron en la tentación de entregar estas instituciones al servicio de efímeras y destructivas clientelas partidistas que se sirven a sí mismas.

No puedo concluir este ensayo sin expresar, a pesar de lo crítico que he sido de muchas ejecutorias de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que es justicia hacerle un sincero y agradecido reconocimiento a estos dos Presidentes por haber apoyado la obra de El Maestro Abreu por casi 20 de sus 44 años de existencia en beneficio de todos los venezolanos. Por encima de tantas diatribas políticas de hoy, necesitamos reconocer que estos dos Presidentes también supieron anteponer, a las presiones de intereses clientelares y coyunturales, la belleza de la música; el aprender a aprender; el poder salir de la nada; el desarrollar disposiciones que permiten practicar horas y horas, en vez de estar haciendo cabriolas y zapatetas en la calle; el desarrollar la disposición a ser individuos virtuosos y, a la vez, jugar en equipo; el poder ser un orgullo para tantos padres, familiares, amistades, vecinos, conciudadanos, latinoamericanos y ciudadanos del mundo que aprecian lo grande de El Maestro Abreu y El Sistema, venga de donde venga. ¡Que así sea y siga siendo!

Y a ti, Maestro, gracias, mil gracias por darnos la oportunidad de recordarnos de que en Venezuela sí existen héroes, sí hay valores, sí hay ejemplos a seguir. Y a ti, mi Patria Querida, ahora lloro por lo que no somos, pero podemos ser si seguimos ejemplos de conocimientos transformados en docencia, generosidad, paciencia, humildad y sacrificio como el de nuestro querido Maestro Abreu. ¡Gracias, por habernos dado música y mucho más que la música!

José Antonio Gil Yepes

José Antonio Gil Yepes

Consultor de empresas y otras organizaciones a partir de una visión integral: económica, política, social y cultural. Mi especialidad es pensar fuera de la caja para Crear e Innovar. Mi estrategia como consultor-coach es acompañar a mis clientes en el desarrollo de su inteligencia estratégica

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