José Antonio Gil Yepes

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José Antonio Gil Yepes

Consultor de empresas y otras organizaciones a partir de una visión integral: económica, política, social y cultural. Mi especialidad es pensar fuera de la caja para Crear e Innovar. Mi estrategia como consultor-coach es acompañar a mis clientes en el desarrollo de su inteligencia estratégica

Escenarios en Juego

Nuestros escenarios son: Crash Landing (Nos Estrellamos, 70-80% de probabilidades), Soft Landing (Aterrizaje Controlado, 20-30%) y Maduro se Queda (0 – 10%).

La clave del Crash Landing, donde estamos, es que Maduro se aferra al poder y a sus políticas empobrecedoras para seguir minimizándonos y controlándonos; no acepta la Ayuda Humanitaria buscando que surja un conflicto, apostándole a que el Congreso norteamericano no le permita a Trump una acción militar y se debilite; y a que pase el tiempo suficiente como para que la Unión Europea y el Papa cambien su posición pro elecciones a favor del diálogo; con el cual nos vuelve a marear (el Papa dixit). De allí surgiría el escenario menos probable: Maduro se Queda, pero con un país que él mismo ha seguido arrasando, ¡a pesar de que sus políticas lo desestabilizan! Ejemplo, el aumento del Encaje Bancario.

Las probabilidades del escenario Maduro se Queda son muy bajas por las calamidades que crea internacionalmente y los aciertos del guion que sigue la oposición. De allí que el escenario Crash Landing continúa porque las sanciones internacionales y las presiones internas lo hacen salir del gobierno, pero muy tarde. Quien venga encuentra un país más destruido de lo que ya está, que habrá que reconstruir de luto y con grandes sacrificios.

Pero el propósito de estas reflexiones es perfilar el escenario del Soft Landing. Lo llamo así no porque no estemos muy mal sino porque, en el poco tiempo que se prolongue el Crash Landing, podríamos quedar mucho peor. Esto implica que al Chavismo Democrático le interesa minimizar el daño, entregar el poder ahora, reagruparse, actualizar su ideología y recuperar la conexión del PSUV con el pueblo. Lo más importante de esta movida es que todavía les queda poder para negociar una salida lo menos costosa posible. Ese poder se los da el miedo que sentimos de que continúen la represión y los muertos, la Ley de Amnistía y la promesa de la oposición de que mantendrán plenos derechos políticos. Este Soft Landing  es el escenario menos malo y está en sus manos, no en las nuestras.

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Anomia y Consecuencias

La anomia es un enfermedad psico social generada por la incoherencia entre los fines propuestos por la cultura y los medios que aporta la sociedad para alcanzarlos. Venezuela sufre de anomia por el contraste entre las aspiraciones producto de los mitos de que somos un país rico porque disponemos de recursos naturales y de que somos buena gente, lo cual contrasta con las carencias que sufre la mayoría de la población. En esta medida, surgen varios síndromes.

En lo social, se rompen los vínculos existentes y se buscan otros, o la persona se aísla, careciendo así de los soportes necesarios para que cualquier ser humano se pueda realizar en la vida.

En lo psicológico y emocional, la frustración genera tensiones que hacen que los afectados se movilicen para buscar nuevas relaciones sociales (trabajos, partidos, parejas, amistades, la emigración, etc.), otros se retraen y deprimen, mientras que una minoría tiende a reaccionar con ira y se moviliza para construir un nuevo modelo de sociedad. Lo más grave es que la mayoría tiende a sentir tristeza, desconfianza, desorientación y miedo; sentimientos desactivadores que le dejan el camino libre a los pocos que sí tienen un proyecto.

En lo económico, la anomia hace que quienes la sufren busquen nuevas formas de ganarse la vida, migrando, cambiando de trabajo, robando, empobreciéndose o arrimándose a un poderoso que les resuelva. Este último fenómeno se llama clientelismo y refleja el reconocimiento de la impotencia propia y la disposición a lograr los fines mediante el apoyo de otro que se supone que sí tiene el poder para lograr lo que otros no pueden. El clientelismo es una forma ligera de corrupción en la medida que es jugar con ventaja a favor de unos pocos y excluyendo a muchos.

En lo cultural, se crea el ethos o moral de la codependencia. El débil asume que tiene que arrimarse al fuerte y este último necesita al débil para que le aplauda y apoye en mantener el andamiaje de lo que explica todo esto: el autoritarismo, el cual trae como consecuencias estructuras de concentración del poder, una economía rentista y de reparto clientelista de los bienes sociales, un individualismo extremo y la desconfianza. Este es el ethos de la Venezuela que no ha dejado de ser, como dijo Arturo Uslar Pietri, el país de las grandes oportunidades perdidas. Para resolver esto, tendremos que partir del principio de que nuestra riqueza no está en los recursos naturales sino en poner de lado el individualismo, dejar de imponernos sobre los demás y jugar en equipo.

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Lecciones de la Experiencia

Los aciertos y errores de los últimos 60 años nos pueden orientar para construir el país para todos.

El gran acierto del régimen anterior fue avanzar en el pluralismo democrático. Su gran error fue implantar un pluralismo limitado, partidocrático, en vez de alcanzar un pluralismo efectivo en el que cada sector pudiera, con autonomía y verdadero acceso, participar en los procesos de toma de decisiones públicas. En esta limitación se basan las demás.

Por ejemplo, los grandes errores económicos: la política rentista de altos precios y bajo volumen de petróleo, la sobrevaluación del bolívar (que castró las exportaciones privadas, promovió las importaciones y el desempleo), el control de cambio y de precios, y el reparto populista no eran verdaderas políticas económicas ni quienes las aplicaron fueron mentalmente torpes. ¡No! Fueron políticos muy inteligentes que convencieron al pueblo de que con esos disparates los defendían contra la avidez empresarial, cuando lo que perseguían era limitar la empresa privada y a un sindicalismo autónomo que pudieran retar el poder de los partidos.

Por supuesto, el chavismo se convirtió en un régimen peor que el anterior en la medida que no cambió sino que profundizó estas reglas de juego: La partidocracia se convirtió en una autocracia y, con ello, profundizó la Polarización, el Presidencialismo, Centralismo, Estatismo, Populismo y Rentismo Petrolero. Nicolás Maduro la transformó la autocracia en un régimen militar para sostenerse.

En lo político, la regla de desconfiar todos los sectores de todos los demás sectores ha sido el origen de nuestros errores.

Si queremos aprender algo de los últimos 60 años, es obvio que necesitamos un Plan País que sea pluralizador y no partidocrático, militarista ni autocrático; descentralizador; privatizador; despresidencializador, despopulizador y que arranquen de raíz el rentismo petrolero, ahora también de otras fuentes (minas de esclavos y eunucos políticos). Pero, lo que no es obvio es que, para que ese Plan sea implementado, se necesita arrancar y seguir con un gobierno multisectorial y no sólo de partidos.

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¿Cuál Ajuste?

Las economías en crisis se plantean una corrección llamada “ajuste” que provoca terror en la población, como ocurre en Grecia y le puede pasar a Venezuela. Aquí aún faltan las medidas para corregir nuestra crisis, y sus consecuencias pueden ser peores, dependiendo del tipo de ajuste que apliquemos.

El típico ajuste es meterle la mano en el bolsillo a los ciudadanos con más impuestos, recortes de liquidez, devaluaciones, aumento de precios y tarifas de bienes y servicios públicos y privados. Obviamente, este ajuste parte de dos supuestos: que el gobierno tiene un problema fiscal o de reservas y que sus súbditos tenemos que hacer un sacrificio para sacarlo a flote. Este ajuste es recesivo y engañoso porque le impone el costo al pueblo, mientras esconde los disparates que sus gobernantes comenten al usar la economía para concentrar el poder, no dejando crecer al empresariado; manipulando al pueblo con repartos populistas y el mito de la lucha de clases, y tapando ineficiencias y corrupción con más endeudamiento con el FMI y el BM. ¡Pobre pueblo!

El otro tipo de ajuste lo llaman reformas estructurales. Este sí es expansivo porque el gobierno aplica medidas para incrementar la inversión privada, producción, empleo, diversificar las fuentes fiscales y las exportaciones. Pero esas reformas las aplican después de las medidas de ajuste recesivo (vg. Venezuela 1984, 1989 y 1996) y, así, ya el daño está hecho porque, al aplicar primero los sacrificios, se deterioran aún más la economía que se quiere rescatar y la legitimidad de los gobiernos para actuar.

El ajuste que nos viene debe enfocarse a corregir la raíz del problema a través de negociaciones gobierno-empresa-trabajadores para incrementar la inversión productiva; superando el autoritarismo de los políticos que, en su afán de concentrar el poder, manejan las reglas del juego a su antojo, crean desconfianza y, así, pocos invierten a largo plazo para producir, mientras otros pocos se afanan por enchufarse al poderoso para ser privilegiados en el reparto de la renta. No somos un país pobre por falta de recursos sino un pobre país por falta del Equipo Venezuela.

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¿Por qué la Especulación?

Especular es inflar los precios con el fin de obtener una ganancia muy por encima del rendimiento promedio de los intercambios comerciales.

A la especulación se le puede dar dos explicaciones: la socialista y la liberal.

El socialista ve la especulación como una enfermedad que se manifiesta en un afán de lucro debido al egoísmo de los propietarios de las mercancías. Luego no extraña que la respuesta sea alguna forma de castigo, como los controles de precios y sanciones a los especuladores. Este remedio suena muy popular o populista, pero es peor que la enfermedad. Los resultados son catastróficos: huyen los inversionistas, surge la escasez y se elevan más aún los precios. Sin embargo, no debemos suponer que quienes lo aplican sean ignorantes. Todo lo contrario. Su afán no es resolver la inflación ni el desabastecimiento ni la pobreza sino concentrar el poder minimizando a los empresarios y sometiendo a los pobres a su voluntad mediante subsidios y propaganda, como la “Guerra Económica”. Este es el papel de la nueva Ley de Precios aprobada por la Constituyente: una provocación para que desaparezcan los productos, se inflen los precios en el mercado negro y hacer ver a los empresarios y bachaqueros como culpables para buscar votos en las elecciones de alcaldes.

En cambio, los liberales ven la especulación como una gran oportunidad pues los altos precios atraen nuevos inversionistas que hacen crecer la oferta, aumentan la competencia y moderan los precios. Para mi, esta es la clave de la solución, por más elevada que sea la especulación.

Una variante de la solución anterior sería la centro democrática según la cual las partes: productores, comerciantes, consumidores y gobernantes pueden sentarse a idear y negociar soluciones compartidas. Pero esta “intervención concertada” tiende a ser recomendable sólo para aquellas actividades económicas que, por su naturaleza, son monopólicas, como la distribución eléctrica, el transporte público, el agua potable y el gas por tubería.

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Petróleo No Rentista

Comparemos dos políticas petroleras: la rentista, que está vigente desde fines de 1973, y la productiva, que tuvo vigencia hasta ese año y a la cual están retornando Arabia Saudita y otros países en una virtual división de la OPEP.

La política rentista tiene como foco maximizar los ingresos petroleros elevando los precios y, cómo esa política hizo económicamente viable la explotación de yacimientos más costosos, se generaron momentos de sobreoferta, por lo que los países OPEP recurrían a recortes de producción para que la escasez subiera los precios. La política rentista maximiza las ganancias de las empresas y, en el caso de los países OPEP, dichas ganancias son captadas por los gobiernos, dueños de las petroleras nacionales. Esto implica gobiernos ricos, sin que eso asegure que el pueblo se enriquezca porque la locomotora no compra insumos ni trabajo para producir más, sólo manipula precios. Así, en 35 años, el petróleo perdió 15 % de participación en el mercado energético mundial ante otras fuentes de energía.

Por esta razón, el rey de Arabia Saudita le dice al presidente Maduro en 2015 que no va a recortar producción para manipular los precios; todo lo contrario, va a mantenerla para que bajen y se recupere la participación del petróleo en el mercado energético mundial. Los principales beneficiarios de esta política son los países con mayores reservas, como Venezuela y Arabia.

Una política petrolera productiva reacoplaría la locomotora al resto de la economía, enriqueciendo a la población vía compra de insumos y trabajo (en vez de repartir subsidios);  reduciría la ganancia de PDVSA, los impuestos que paga al fisco y la disponibilidad de gasto público de origen petrolero; reduciría la creación de liquidez no respaldada por producción, la propensión a la sobrevaluación del bolívar, a importar, al desempleo y a la inflación. En suma, un pueblo más rico y un gobierno menos poderoso: seríamos más democráticos porque el gobierno dependería más de nuestros impuestos y menos de su petróleo. La culpa no es del petróleo sino de cómo enfocamos su explotación y cómo usamos sus ingresos.

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El Elogio de la Pobreza

Algunos “elogios”, o sea, disparates sobre la pobreza son: señalarlos como pobrecitos, darles ayudas sin retorno e inculcarles que son pobres porque alguien les negó algo o los robó. Por supuesto que hay que luchar para resolver el problema, pero, si tenemos miles de años haciendo lo mismo, mejor es revisar el método; como hizo Obama sobre Cuba.

Al tratarlos como pobrecitos se les está reafirmando la condición de venidos a menos. Este discurso tiene efectos psicológicos devastadores. Imagínese que Ud. tenga un hijo de pocas potencialidades y que, en vez de destacarle lo que sí puede hacer, le recuerde constantemente que es limitado. ¡Sin comentarios! La solución es identificar sus potencialidades, educarlo, auparlo, promover inversiones privadas y fuentes de trabajo.

Al darles ayudas como dádivas dirigidas al consumo: comida, techo, salud, etc., sin que el pobre tenga que dar nada en contrapartida, ni pagar impuestos, se transmite la noción de que se les debe algo y que tienen derecho a seguirlo recibiendo, por lo que es mejor no abandonar su condición de pobre. Imagínese Ud. que tenga un hijo que no estudia ni trabaja, se la pasa jugando chapita y que Ud. no se lo reclame y le siga riendo la gracia dándole techo, comida,… ¡y la mesada! Después no se queje de que crió un delincuente ni lo llame malagradecido. La solución es muy clara: excepto en los minusválidos, lo que se recibe debe reciprocarse; todo apoyo debe ser a cambio de estudio o trabajo para potenciar al pobre.

Al inculcarles que son pobres porque alguien no les dio lo que debía, se reafirma su minusvalía. Si esto se refuerza con el tema de que los explotaron, se inculca el odio y la venganza. Imagínese ¿qué le pasaría a su hijo si pensara que es menos porque Ud. le dio más a su hermano? ¿Ha resuelto Ud. algo en la vida con venganzas? La solución es potenciar, no odiar.

Si todo lo anterior suena políticamente incorrecto, perdone que le diga algo más: muchos de quienes utilizan estos cuentos, no lo hacen para sacar a los pobres de la pobreza, sino para utilizarlos política, social o religiosamente como dependientes. ¿Cambiamos de enfoque?.

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Yo Me Acuso

Hace días fui al supermercado. Estaba menos abastecido. Iba tomando lo que conseguía. Por fin llegué a los quesos y jamones empaquetados y tomé uno de cada. Ya cuando iba a continuar, vi que había un papel con nombres y precios anotados. Allí me pregunté ¿y para qué ponen los precios de productos ya empacados si cada bandejita lo tiene?” Buscando la respuesta, decidí superar el síndrome masculino de no leer instrucciones y empecé a releer, desde el principio, donde un texto que me había saltado decía: ”Los precios de estos productos serán ajustados en la caja registradora.” ¡Diablo, yo nunca había visto semejante disparate! Pero, luego entendí que eso de ajustar los precios en la caja estaba ligado a la campaña del Gobierno que obliga a los comerciantes a bajar los precios en grandes porcentajes.

Y ¿qué cree Ud. que hice? Pues tomé dos paquetes más de cada producto, y seguí comprando. Hice la cola para pagar respondiendo mensajitos. Pagué, salí y llegué a casa. Pero, cuando fui a colocar lo comprado en la nevera, fue que caí en cuenta de que yo había contribuido a confiscar al supermercado. Entré en una espiral descendente de culpa tratando de entender por qué había hecho eso. Lo mejor que pude quedar conmigo mismo fue decirme que había caído por sorpresa en una trampa más del Tío Conejo.

Primero vi que fui cómplice de la confiscación a los dueños del local; luego que había perjudicado a sus empleados porque no habrá con qué pagarles mejores sueldos y ni hablar de emplear más gente; y por fin vi que había perjudicado al pueblo porque cualquier negocio obligado a vender a pérdida no puede reponer el inventario; y, a menor oferta, mayor será la inflación.

Cierto que Jorge Giordani le dijo a Guaicaipuro Lameda: “Se trata de mantener a los pobres en la pobreza porque ellos  son quienes votan por nosotros.” Pero, si bien ésta es una de esas deformaciones que “legitiman” los fanatismos, el hecho de que lo sean no excusa la crueldad del daño ni del engaño.

¡Y pensar que, si necesitamos comer, no nos queda otra que seguir comprando a descuentos forzados y continuar siendo un país de tío conejos y perdedores!

@joseagilyepes

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Los Perros de Pavlov

A estas alturas y con tanto problema, ¿a qué vendrá Gil Yepes a hablarnos de Pavlov y sus experimentos con perros? Pues mire y verá cómo nuestras opciones de respuesta a los problemas sí se relacionan con este caso.

Pavlov descubrió cuatro cosas en sus experimentos. Primero, que, además de los reflejos naturales, como salivar si al perro le presentan comida, si, junto con la comida, le tocan una campana y esto se repite, el perro termina asociando el toque de campana con comida. De allí que, si habiendo establecido esa asociación, se le toca la campana sin presentarle la comida, el perro saliva igual. Esto es lo que Pavlov llamó un reflejo condicionado.

También descubrió que los estímulos con los cuales se podía hacer la asociación entre comida y estimulo simbólico eran muchos. Por ejemplo, luces, caricias, papeles de diversos colores, etc. podían ser asociados por el perro con comida y que, presentados dichos estímulos, el perro salivaba.

Su tercer descubrimiento es que los estímulos simbólicos se pueden aplicar varias veces sin presentar la comida y el pobre perro saliva. Este descubrimiento es muy importante para entender políticas demagógicas: prometo y prometo… y siguen creyendo en quien promete. Es cierto, eventualmente la asociación simbólica se borra. Pero se puede restablecer si se vuelve a presentar la comida en algunas oportunidades; más fácil aún si la comida presentada es más suculenta y si el sonido de la campana es más agradable; por ejemplo, cuando Chávez cambió la marca Misión Vivienda Venezuela por Gran Misión Vivienda Venezuela. Suena mejor.

El cuarto y, para mi, más preocupante descubrimiento de Pavlov fue que, si al perro se le presentan muchos  estímulos a la vez, es decir, campana, luces, caricias, colores, etc., el perro se echa, no reacciona porque se confunde.

Por supuesto, Pavlov rechazó el fascismo y el comunismo, pero Lenin se refería a sus descubrimientos como grandes aportes a la revolución.

Pregunto: ¿será que, ante tantas calamidades, en vez de ladrar o saltarle encima al experimentador, el pueblo se pueda echar por confusión y agotamiento?.

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Empresarios y Partidos

Después de algunos aciertos y varios fracasos, la MUD se encuentra dividida, desorientada y sin aliento. En este contexto, es común la pregunta “¿Cómo inducir a los partidos opositores hacia una política más apegada a lo que la población necesita y menos a sus intereses individuales electorales que tanto daño le han hecho a ellos y a la sociedad?

Es necesario que los sectores organizados, empresarios, iglesia, militares institucionalistas, organizaciones de la sociedad civil y sindicatos dejen de entregarle cheques en blanco a los partidos para que éstos hagan y deshagan de la política como les parezca. Se requiere que estos sectores le pongan condiciones a los partidos para financiarlos o apoyarlos. Como en toda transacción, los partidos necesitan ofrecer un plan de trabajo en beneficio de todos los sectores y, en la medida que lo vayan cumpliendo, irían recibiendo dichos apoyos, por etapas, según vayan rindiendo cuentas. De lo contrario, dar sin condiciones es seguir dándole a los partidos los medios de su propia destrucción. Y, en nuestra historia, esto ha sido así porque en toda cultura autoritaria se le tiene miedo a quienes mandan o puede llegar a mandar.

En la emergencia de las elecciones de alcalde en curso, el empresariado y representantes genuinos sectoriales están llamados a jugar un papel catalizador basado en un plan claro y contundente: 1. Se reúnen a nivel de cada estado. 2. Analizan los datos de las cuatro elecciones pasadas: presidenciales, municipales, legislativas y gobernadores. 3. Escogen los municipios más salidores de cada estado (no pueden ser más de dos o tres, porque no hay tiempo ni recursos). 4. Seleccionan entre los candidatos inscritos para alcalde al que tenga más probabilidades de ser electo. 5. Concentran sus aportes en ese candidato único para cada alcaldía. 6. Lo informan a los partidos.

Si en esa búsqueda les aparece un chavista que haya demostrado disposición a unir a los venezolanos y a trabajar por la gente y no por su propio poder y enriquecimiento, apoyenlo. A los ciudadanos nos debe importar más cómo se gobierna que quién gobierna.

 

José Antonio Gil YepesEmpresarios y Partidos
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